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Estimados amigos,
En el boletín de esta semana quisiera referirme a algunas palabras que figuran en el relato de la venta de José y examinar hasta qué punto las dificultades en los pasajes de la Biblia representaron un reto para diversos exégetas y a qué conclusiones llegaron al basarse en ellos.
En Génesis 37 encontramos una descripción detallada de los sucesos que llevaron a que los hermanos de José optaran por venderlo como esclavo y a que terminara en Egipto. La mayor dificultad que surge de este capítulo es la identidad de los mercaderes a los que vendieron a José: mientras que en el versículo 25 se afirma que eran ismaelitas, en el 28 leemos sobre mercaderes tanto ismaelitas como madianitas que estaban en el lugar de los hechos. En el versículo 36 comprobamos que los madianitas fueron los que llevaron a José a Egipto, pero al comienzo del capítulo 39, vuelven a contarnos que José fue traído a Egipto, esta vez por ismaelitas. Entonces, ¿quiénes fueron los que compraron a José de sus hermanos y lo vendieron a los egipcios?
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| Mientras que la crítica bíblica moderna tiene sus propias sugerencias para resolver el quid del problema, quisiera centrarme en las interpretaciones antiguas que tratan de esta dualidad. |
Hacer caso omiso del problema
Diversos exégetas antiguos optan sencillamente por hacer caso omiso de la dualidad y, al volver a contar el relato bíblico, sólo mencionan una de las posibles identidades de los mercaderes: por lo general se refieren a ellos como árabes, o sea, ismaelitas. De esta manera, simplifican el texto para sus lectores. Como ejemplo de uno de dichos exégetas, podemos citar a Artapanus, escritor judío de alrededor del siglo II aC, que explica que todo el asunto de la venta de José era de hecho su propio plan: se anticipó a las acciones de sus hermanos y se comunicó con sus parientes (apenas dos generaciones después de Isaac e Ismael, la conexión familiar no es muy lejana), que lo llevaron a Egipto.

En los Testamentos de los Doce Patriarcas, un libro apócrifo bíblico que se conservó sólo en algunas tradiciones cristianas, se presenta a cada uno de los doce hijos de Jacob dando detalles sobre su vida e instrucciones a sus hijos. Naturalmente, el relato de José figura en varios de estos testamentos. En todos los casos, no oímos de los madianitas y sólo se hace alusión a los ismaelitas, a veces también mencionados como mercaderes. La descripción más detallada se encuentra en el Testamento de José, en el que se nos dice que José no fue sencillamente vendido a los egipcios, sino que primero fue encarcelado en Egipto y liberado por la esposa de Putifar.
Aumentar el sufrimiento de José
En la tradición del Midrash (en Bereshit Raba 84, 22) encontramos un uso totalmente diferente de la dualidad de los versos. En el Midrash se afirma que José fue vendido cuatro o cinco veces:
"Sus hermanos [lo vendieron] a los ismaelitas, y los ismaelitas [lo vendieron] a los mercaderes, y los mercaderes [lo vendieron] a los madianitas, y los madianitas [lo vendieron] a los egipcios que [lo vendieron] a la prisión oficial, y Putifar vino y lo tomó de la prisión"
En este caso, el Midrash se basa en el quid del texto: la dualidad de la identidad de los comerciantes, que utiliza para enseñar una lección: del quid nos enteramos del gran sufrimiento de José, de las muchas veces que fue vendido y de la frustración que debe haber sentido al no saber cuál sería su destino y a qué manos iría a parar. Esta es una solución típica del Midrash para un reto creado por el texto bíblico mismo.
Es interesante observar que tanto el Midrash como el Testamento de José sitúan a éste en una prisión en Egipto a su arribo allí. Esto plantea la posibilidad de que ambas composiciones compartan una tradición exegética similar, a pesar de haber sido compuestas en distintas épocas por grupos diferentes.
Les deseo una muy buena semana,
Naamá Baumgarten Sharon
El equipo de Classical Hebrew
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